10 mayo 2011

Sola otra vez.


Tenía novio, ya no…

Así como lo leen.
Durante casi 30 meses estuvimos juntos. Desde que nos conocimos, comenzamos a compartir cada vez más nuestro tiempo libre. Nos fuimos conociendo. Yo andaba loca por presentarle a mis amigos, a mi entorno, es decir, abrirle de par en par las puertas de mi vida. El me observaba, escuchaba. Y aunque le pensaba para todo, no quería equivocarme ni dejar que la pasión o la ilusión, que de hecho sentía, empañasen la claridad de mi razón. No se ama solo con el corazón. Y uno decide a quién amar, eso lo tengo por seguro.
Yo iba según los tiempos de mi corazón. Ante mis miniataques de pánico por no querer salida herida de otra relación, el insistió. Me dio tiempo, me dio calma. Me repetía lo mucho que me comenzaba a querer; luego, lo mucho que me quería. Me repetía , que él estaba ahí para mí. Comencé a confiar en él, pero siempre dejé una rendija de mis temores abierta. Yo le decía que por qué no “salíamos” y el siempre respondía:
- Quiero que seas mi novio.
- ¿Cuál es la diferencia?
- La diferencia es que ser novios es ir hacia un futuro, juntos.
Y seguía pensando “¿es él?”, “¿es él?”. Hasta que llegó el momento en que las dudas se esfumarón.
Una noche de domingo veíamos la tele echados en su sofá, cuando volteé a mirarlo. Él se volvió hacia mí. Sentí algo que no había sentido hace mucho, pero de otra forma, no sé cómo explicarlo.
- Oye, que pasa porque lloras?… -le dije.
-Lloro de felicidad por verte aquí, es un sueño y me abrazo llorando.
Yo sonreí con alegría y le toque la mejilla.

- ¿Sabes? Estoy enamorada de ti –dije emocionada como una niña en Navidad.
Se me llenaron los ojos de lágrimas. Creo que hacía mucho que no lloraba de alegría. El me abrazó y dijo:
- Yo hace mucho que te amo.
- ¿Y ahora? –pregunté.
- Ahora vamos a ser felices.
- ¿En serio? –dije.
Me abracé a él, lloré y no sé cuántas veces le repetí: “te amo”.
Él hasta bromeó preguntando si ya le podía decir al mundo que no solo estábamos saliendo sino que al fin sería su novia y podría cantar la canción de Sergio Dalma…”esa chica es mía”

- Claro que sí. Eres mi novio.
Desde ese día, ya no quedaban rendijas de miedo, ni peros, ni sin embargos. Había decidido amarlo y dejar que me ame. Sonrío al decir con tristeza que fui feliz. Mucho.Hicimos planes y cosas que de fantasía no tienen nada. A pesar de que la fidelidad estuvo implícita desde que empezamos a salir (a mí solo me gustaba él y viceversa, y ninguno de los dos queríamos saber de nadie más), cempezamos a hacer planes para pasar las vacaciones juntos, comenzamos a compartir casi todas nuestras noches, le presenté a mis padres y a mi familia, y empezamos a discutir la posibilidad de vivir juntos en un futuro. Por ejemplo,ya no comprábamos las mismas cosas que nos entusiasmaban, tener dos iguales en cada casa no tenía sentido, y algunas veces mirando en su casa o en la mía comparábamos lo distinta que era la decoración de ambas y nos preguntamos cómo haríamos para poner todo en su solo lugar. ¿Cómo sería?, ¿cómo sería ese futuro?
No voy a negar que, como todas las parejas del mundo, discutimos algunas veces. La verdad, casi siempre por tonterías. Es lógico, dos personas son dos mundos, y en paralelo al descubrimiento de las cosas maravillosas que vemos en el otro, vamos notando también las imperfecciones. No hay que ser un genio para saber que hay que ceder cuando uno quiere perseverar al lado de alguien. Yo acepté que no éramos tan similares como pensaba, él era retraído, renegón, depresivo, bastante tranquilo y con una visión pesimista de la vida en general. Yo, ya lo saben, impulsiva, apasionada, nerviosa y muchas veces, intransigente. Pero siempre encontramos el camino de regreso a nosotros, a lo que éramos, a lo que nos estábamos convirtiendo.
Entonces me decidí a pedirle en condiciones que viviésemos juntos hace unos meses, ya que por temas de la crisis y un ERE en su empresa, el trabajaba más de lo normal (ya que tuvo que buscar otro trabajo) y nos veiamos pocas veces ya que su nuevo trabajo era nocturno y yo trabajaba durante el dia.A si que se lo pedí, no hize nada más especial de lo normal que solía hacerle yo muchas veces, a mi me gustan las sorpresas y los regalos fuera de fecha porque me parecen mucho más mágicos.
El me dijo que si, pasamos una noche como pocas y al despertar me encontré con un post it en la nevera que decía:
Te quiero gordita.
Unos días antes de venirse con sus maletas discutimos por teléfono. Estábamos hablando no me acuerdo de qué, cuando me dijo que para vivir conmigo tenia que cambiar algunas cosas: La forma de vestir, las amistades, el salir etc, hice un comentario en tono irónico de que a ese paso me trajera un burka . Entonces, se molestó y me empezó a recriminar mi falta de tolerancia y sabe Dios qué cosas más. Yo, algo dormida y ya medio de mal humor por perder el tiempo discutiendo, le respondí y nos envolvimos en una pelea de lo más absurda que ni recuerdo. Ni siquiera recuerdo qué fue lo que me dijo para que le colgara el teléfono. Antes, molesta, le dije: Pues ni vengas!. Era obvio que no era en serio.
Y él no vino en los siguientes 4 días. Esperé todos esos días para llamarlo y cuando lo hice me dijo que estaba muy molesto por la pelea que habíamos tenido. Era Viernes, me dijo que tenía planes de trabajo y me colgó. El sábado esperé que me llamara. Cosa que no sucedió. Y apareció el domingo por la noche después de trabajar, con las maletas en la mano para empezar una vida en común.
Pero nuestra convivencia ha durado un mes y medio, hace dos semanas me dijo que estaba cansado de que tuviera facebook, tuenti y Messenger, le dije que no tenia nada que ocultarle, yo lo abro sin problema esté o no este él delante, pero que si eso le preocupaba no iba a discutir, a si que al día siguiente me di de baja de todo.
Después vinieron celos estúpidos como por ejemplo un dia vino una prima a visitarme y me pidió que si le podía hacer unas copias de unas fotos de unas vacaciones que pasamos juntas, a si que saque los álbumes, le di los negativos y me fui a dormir dejando los álbumes en el salón, cuando vino me dijo que porque estaban esos álbumes en el salón, que si había estado enseñando a mi prima fotos de tíos buenos con los que he salido, también me dijo hoy he visto a un amigo tuyo y se ha acercado a saludarme, le contesté; es majo verdad? Y ya empezó a recriminarme que si me gustaba, que si tal que si pascual….le dije que estaba enfermo de celos, que no iba a anularme, que tengo amigas/os pero que estaba enamorada de él.
Pero hizo las maletas y se fue a si que me di con la sorpresa de que para él no había sido solo una pelea, sino el diagnóstico de nuestra relación. Y me dijo lo que ninguna mujer u hombre enamorado quiere escuchar:

- Quiero estar contigo, Te quiero muchísimo pero no puedo con los celos, y tu no cambias,me voy para siempre.
Pensé que estaba bromeando. Después de bastante rato de tratar de razonar con él, y llorar desconsolada, se fué. Según él, su decisión ya estaba tomada.
Lloré, pero ahora no de alegría, tirada en el suelo de mi habitación pensando: ¿Cuándo cambiaron las cosas?, ¿se deja de amar a alguien en dos días?, ¿por qué no me dijo que las cosas no iban bien, según él? Y más preguntas de las que no encontraba respuesta. Lo siento, las bolas de cristal todavía no llegan a Fuenlabrada. Siempre habia sido celoso, pero yo no le habia dado motivos ni echo nada para que se fuera y me dejara aquí.
Al día siguiente me llamó. Hablamos y me dijo que se había precipitado. Nos perdimos perdón por habernos herido. Nos abrazamos esa noche de domingo y pensé que solo había sido una pelea. Mal hecho.
Por la mañana (Lunes) se levanto para ir al medico (llevaba casi desde el principio de nuestra convivencia bajo el mismo techo, de baja por culpa de un dolor en los tendones de un brazo) y ya nunca mas apareció hasta el sábado por la tarde, es decir 5 días después. Hablamos durante esos días y siempre había una excusa para no venir a casa y quedarse donde sus padres un pueblo a 60 km del mío. A si que cuando vino le pregunté si pasaba algo y me dijo el popular: “tenemos que hablar”. Le pregunté: “¿vas a terminar conmigo otra vez?”. Me dijo que no, pero teníamos que hablar. Le pregunté sobre qué quería hablar. Gran error. No quería terminar conmigo y me lo dijo, pero me dijo muchas cosas horribles y exageradas y todas tenían un común denominador: “tú…”. O sea, la mala de la película era yo y él ya estaba cansado, agotado y no quería seguir así más conmigo, necesitaba un tiempo para ver que quería porque yo soy la culpable de provocarle muchos celos.
- Pero si sientes todo eso, ¿por qué no me lo dijiste?, ¿Por qué me haces daño y te inventas excusas para no venir a dormir, en lugar de decirme que las cosas iban mal?
¿Había otra?, ¿había pasado algo más?, ¿qué era tan grave para dejar lo que teníamos?
Sin embargo, el domingo hable con él por última vez.
Le pedí perdón por todo lo que creía en que me había equivocado, le dije que lo amaba, me dijo que el también, pero que necesitaba tiempo.
No.-Le dije con mucha pena y algo de orgullo. No puedes irte con la excusa de que yo, yo yo, cuando he vivido por y para ti todo este tiempo, no vas a cargarme con ese muerto.
Me dijo que simplemente prefería estar solo a estar con alguien conflictiva (yo escuchaba esa palabra de su boca por primera vez, puedo jurarlo), que estaba agotado, que le daba flojera seguir con una relación, que todo iba a salir mal así siguiéramos juntos, que no quería novias que llevaran pantalones cortos, que tuvieran amigos, ni redes sociales, fue como si me dijera un cruel: “no vales la pena”.
Creia que iba a morirme llorando, me dolia de un modo sobrenatural que me reprochara estupideces de enfermo y niño de 16 años, cuando encima yo había obedecido a todo lo que el me decía que no le gustaba de mi. Después de esa no me importa saber nada más. Si hubo algo que no me dijo, lo vi en sus ojos esa tarde….simplemente no me quiere, creo que simplemente al haber empezado a trabajar en el mundo de la noche a descubierto una vida más divertida de la que yo puedo darle, y me decia que tranquila..que era solo trabajo. No lo creo, si me quiere no se va, ni desaparece durante dias.
¿Estoy super jodida, pero queda mucho para mi, MUCHO, aunque no lo crean. Aprendí que puedo amar. Puedo querer con inocencia, puedo querer de una forma sana y honesta. Él no me ha quitado eso. Me di cuenta de todo lo que puedo dar. Y es mucho. Y todo ese aprendizaje aunque fue y suene doloroso, queda en mí. Así se me llenen los ojos de lágrimas al imaginarme subiendo a ese avión rumbo a Mexico (nuestras vacaciones de este verno) con un asiento que ha dejado vacío el chico a quien amo.
No tengo idea de por qué pasó todo esto y ya no me interesa saberlo. Así sea doloroso, así olvidar sea difícil, Que pase el tiempo que tenga que transcurrir. Yo sé que jamás heriría a nadie como tú me heriste a mí. A alguien que lo único que te pidió fue confianza. Después de tanto, después de todo. Pero los egoístas piensan primero en si mismos. Tú me lo dijiste. "Yo estoy primero".
Si ahora, para ti, no “valgo la pena”, te doy la razón. Claro que no valgo "ninguna pena", valgo muchísimo más que eso.