21 mayo 2009

19 dias y 500 noches


Te agarré fuerte, demasiado fuerte, como quien no queria dejarte ir, diciéndote a gritos que sentirte mío es una sensación sublime, aunque luego nos separasemos para siempre…

Hoy veo a Parchis bailar y recuerdo ese baile que tu hacias y que a veces no entendía, pero que me resultaba divertido.
No bailabas bien, tienes que reconocerlo, ni yo tampoco, pero te gustaba verme bailar. Y a mí me gustaban tus ojos, tus besos, tu sonrisa, tu fuerza. Me gustaba el arte con el que cojias el whiskie con limon, tu manera tan artística de ver el mundo y tus frases directas, sin dudas...

¿Quién hubiera podido negarse?

Yo me alegro de haberte conocido tan encantador: Te burlabas de mi por no entender tu manera de vivir, mezclabas chocolate con placeres de toda clase y clavabas tus ojos en los míos sin pestañear, sin voltear, sin parar.Pero de todos tus encantos, me quedo con el de tu sonrisa para siempre.

Me hablabas de tu pasado, de las veces que creiste en el amor… y yo te admiraba, como quien disfruta de tus imágenes verbales en un álbum infinito. Me llevo tus manos fuertes, tus mordiscos que casi me hacen sangrar,tu ímpetu, tu entrega.
Me llevo el recuerdo de tu intensidad… ¡vaya intensidad!!!!!!

Aprendi de ti, te pregunté, te escuché… y te desee. No hubo mucho tiempo para saber quién eras, pero tenerte cerca ya era conocerte.
Sólo esixtia la ocasión de besarte por todas partes y olerte profundamente, para despedirme en la mañana llevándome tu aroma en las manos, ese que me regala tu presencia hasta llegar de nuevo a mi cama.

Ya estamos lejos, pero en un dia como hoy, en el que me cruzo con tu foto, viene a mi cabeza la imagen de como te tocaba, como te respiraba y – sin poder evitarlo- como te deseaba…

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