Llevo un tiempo en el que reconozco que mis pasos son muy lentos -de tortuga,claro-, pero todo ello justificado porque una vez dí pasos agigantados.
Entiendo que desde fuera puedan desesperar, cabrear, decepcionar a lo mejor....
Pero por una vez estoy haciendo( bueno, creo que estamos haciendo) las cosas como deben hacerse, con corazón y con cabeza (y no necesariamente en ese orden).
Podría dejarme querer, seguir la corriente y tirarme a la piscina pero, sinceramente, no creo que me lleven a ninguna parte. Debo arreglar el motor del coche antes de hacer ningún viaje. No quiero quedarme tirada en mitad de la carretera. Ya no quiero llamar a grúas ni a servicios de emergencias. Quiero un viaje tranquilo, disfrutando del paisaje, parando las veces que hagan falta, sin preocuparme por la vuelta.
Y todavía el coche, aunque estoy convencida de que va a quedar como nuevo y que no me pienso saltar ni un viaje porque se me encienda una luz naranja en el panel....aun esta reparandose en el taller.
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