
Nunca leerás esta carta, (mi blog es lo único que tengo para mi misma), porque si no te parecería inoportuna y sin sentido, sobre todo para ti, que siempre has tenido el don de la oportunidad, mucho sentido común y eras muy correcto en todas tus expresiones, (por ello cuando te conocí pensé que tu mejor virtud era la inteligencia) pero claro está, yo no soy tú, y a mi me gusta decir las cosas claramente y con palabras que denoten su verdadero significado. Sabes que nunca me gustaron las medias tintas.En cuanto al momento, pues, sí, he de reconocer que tal vez no sea el adecuado, pero también debes saber (tú que presumías de que me conocías muy bien) que siempre reaccionaba un poco tarde ante determinadas situaciones.Muchas veces intento encontrar el motivo a las cosas, pero no me doy cuenta de que me están haciendo daño, hasta que pasa el tiempo y se me enciende una bombilla en el cerebro y otra en el corazón.Cuando decidimos dejar nuestra vida en común, mejor dicho, cuando lo decidiste tú, porque ahora me doy cuenta de que, aunque fui yo la que dije hasta aquí!, tú me indujiste a ello con tu actitud artera, tus palabras engañosas (muy educadas, eso sí) y tu estudiada postura de víctima, que lo que realmente pretendías era que yo me sintiera culpable. Pero en ese momento no me di cuenta. Ahora es cuando echo la vista atrás, y lo veo todo claro.Yo ya era feliz, todo lo feliz que puede ser una mujer de su casa, porque no me negarás que yo no era “una mujer de mi casa”. Te tenía la ropita lavada y planchada, la casita recogida y limpia, la comidita hecha para cuando tú llegaras, aun así seguía trabajando (cosa que tu no quisiste, ya que querías que viviera como las mujeres 100 años atrás) cosa que me negué, soy una mujer del siglo XXI, con mi independencia, no necesito, ni he necesitado un hombre para mantenerme, tampoco lo necesito para sacar adelante a mi hijo, pues no se me caen los anillos si tengo que trabajar en lo que sea para que a el no le falte de nada. (Doy gracias de no haberlo echo), te molestaba mi vida, mis amigas nunca eran lo suficientemente buenas para ti, y mucho menos mis amigos, te molestaba que hablara con un amigo aunque fuera amigo tuyo…tu solo querías que me dedicara a ti y me olvidara del mundo, (y durante un tiempo lo hice) pero mientras tanto tú hacías lo que te parecía sin preguntarte si estaba bien o no, si estabas haciendo lo correcto…Pero lo reconozco, fui feliz durante algún tiempo, el tiempo en que no era consciente de que yo también tenía mis derechos, no solo mis obligaciones. La verdad es que no sé cómo me di cuenta, pero al final lo hice.Cuando empecé a quejarme de tus caricias, digo, de tus ataques; de tu personalidad, digo, de tu carácter, entonces tú me preguntabas constantemente qué me pasaba. Cuando empecé a pintarme un poco, a vestirme mejor, a salir con mis amigos y desconectar, tú te diste cuenta de mi cambio. Recuerdo nuestra última discusión, que empezó porque me dijiste que si me había metido a la cocaína (aluciné cuando me preguntaste semejante tontería) lo que no supiste es que si mis ojos estaban rojos, era por las lagrimas que había soltado en silencio, pero logré que me escucharas (en comparación con las veces anteriores, en que sólo hablabas tú y yo te oía). Recuerdo que durante dos horas te dije lo que pensaba, el daño que me habías causado, y me arme de valor para decirte que no era feliz, que ya había dejado de tenerte miedo. Cuando quisiste cambiar fue demasiado tarde, demasiado tarde para ti y el momento justo para mí. Ya me pertenecía a mi misma. Deberías estar contento, no pertenecía a otra persona, como tú imaginaste. Era yo. Yo y mis circunstancias. Te dije lo que sentía y tú, tan correcto (como eras cuando te conocí y a los ojos de la gente) me contestaste que te había fallado, que no te había respetado. Pero...Quien eres tu para hablarme de respeto?
Hace dos semanas, apareces en casa a las 6 de la mañana, me despiertas y me dices que siempre me has querido, que siempre me querrás, me agradeces lo madre que soy, me dices que lucharas por mi felicidad ya que merezco a una persona mejor, que quieres queme hagan feliz, que solo puedes decir lo maravillosa que soy a todo el mundo, y que tengo razón que no te has portado bien conmigo, que entiendes que tomara esa decisión y que me deseas lo mejor. Agradecí tus palabras, pues me hicieron llorar, al comprobar que por lo menos te has dado cuenta que te entregué mas de lo que imaginé…antes de dormirme de nuevo, me dijiste una ultima cosa, yo me quede en silencio….preferí hacer como si no lo hubiera odio..Quizás pensaste que podías ablandarme, pero ya me canse de perdonar, ya puedo gritar al mundo que no te quiero, y sabes? estoy justo en el mejor momento de mi vida.
Hasta siempre!
Hace dos semanas, apareces en casa a las 6 de la mañana, me despiertas y me dices que siempre me has querido, que siempre me querrás, me agradeces lo madre que soy, me dices que lucharas por mi felicidad ya que merezco a una persona mejor, que quieres queme hagan feliz, que solo puedes decir lo maravillosa que soy a todo el mundo, y que tengo razón que no te has portado bien conmigo, que entiendes que tomara esa decisión y que me deseas lo mejor. Agradecí tus palabras, pues me hicieron llorar, al comprobar que por lo menos te has dado cuenta que te entregué mas de lo que imaginé…antes de dormirme de nuevo, me dijiste una ultima cosa, yo me quede en silencio….preferí hacer como si no lo hubiera odio..Quizás pensaste que podías ablandarme, pero ya me canse de perdonar, ya puedo gritar al mundo que no te quiero, y sabes? estoy justo en el mejor momento de mi vida.
Hasta siempre!
1 comentario:
y desde luego es lo mejor que as podido hacer en tu vida...quien te quiere tendra q respetarte y no amargarte..eres la mejor madre del mundo y una amiga maravillosa y tienes la suficiente familia y los suficientes amigos para salir adelante,eres una heroina.te quiero.GEMA.
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