25 marzo 2008

Mi amigo


Mi amigo me gusta porque es ya un poco mayor para llevar zapatillas de cordón ancho y pantalones de los que se caen, pero los lleva. Mi amigo me gusta porque habla muy deprisa, come muy deprisa, se ríe muy deprisa y es la persona más hipocondríaca que conozco. Mi amigo me gusta porque se tropieza mucho al caminar. Mi amigo me gusta porque dice que tiene dos amigos dentro, el que se pone siempre triste y el que no para de reír. A mí me gustan los dos, porque siempre me lo cuentan todo. Mi amigo me gusta porque es flaco, no muy alto, y con los años le ha crecido una especie de bultito en el ombligo al que él denomina barriga. Mi amigo me gusta porque es peleón, se cae, e incluso llega al fondo. Me gusta porque está lleno de heridas, de tiritas de colores y porque siempre está dispuesto a ir a un concierto. Mi amigo me gusta porque le gusta la música que pongo en el coche y si llevo un traje de chaqueta se enfada porque dice que me disfrazo de mayor.
Mi amigo me gusta porque a veces nos hemos imaginado juntos, y a veces nos hemos imaginado la vida el uno sin el otro, a cientos de kilómetros. Ya lo estuvimos y hemos sufrido los dos. Mi amigo me gusta porque nunca nos hemos enfadado y jamás hemos opinado sobre nuestras parejas aunque no nos hayan gustado. Me gusta porque le gusto triste y le gusto contenta. Me gusta porque no se preocupa de que su cara este llena de granos. Me gusta porque no se enfada si no le cojo el teléfono. Me gusta cuando dice “somos los mejores”. Y lo piensa. Me gusta porque dice que si nos gustásemos seríamos la pareja perfecta.


Me gusta porque a pesar de todo esto, es mi amigo.

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