
Mi soledad es tan ridícula que es inevitable odiarla.
Estos días se sienta en el borde de mi cama cuando me recuesto y me hago una bolita para tratar dormir.
No pesa más de lo que pesa un recuerdo, no mide más de lo que mide tu sombra en un día de frío invierno.
Está ahí, parece un insecto con sus finas patas que colgando le llegan hasta el suelo, y unos ojos que sin fondo, que sin fin, me miran con desagradable pena.
Es tan pequeña que no debería molestar, es más, lo que más duele es que ni si quiera pretende molestar.
Es como si fuera un insecto en mi habitacion, que te molesta y deseas destruirlo..pero que el es el primero que no quiere estar ahí.
Sin embargo allí está, acariciándome como quien toca a un fantasma y subiéndose de vez en cuando a las comisuras de mis labios, volviéndolas del revés.
Mi tristeza hoy no es triste, no es azul, ni tirita, ni inmensa, ni llena de agua. Es una pequeña tristeza que llena a cualquiera rabia, de desequilibrio, porque aunque yo la haya elegido a ella, ella no me quiere a mí.
Mi asquerosa tristeza me mira con desesperanza.
Pero por allí parece que asoma la luz de una puerta que se abre, y esto no es como el Imaginarium.
Aquí sólo cabe por la puerta...una de las dos…y seguramente yo sea la mala en esta historia...
2 comentarios:
jaja no pasa nada Roci, con ese comentario no quería decir absolutamente nada más de lo que dije: que me gustaba detenerme en ese tipo de blogs porque 1º suelen ser los más numerosos y 2º definen bastante bien a sus autores. No dije que fueran buenos ni malos.
Soy firme defensor de la libertad de expresión, y por eso me gusta sentirme libre para expresarme. No quise decir nada por esos blogs, pero entiendo que hubiera personas que se dieran por aludidas (aunque desde luego no fuera mi intención)
Te leo, aunque creas que no.
Te sigo, aunque te suene a rollo chino.
Un besito calamara!
Una forma maravillosa de plasmar los sentimientos.
Un saludete
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