24 septiembre 2010

Una y otra vez

Siempre me pasa esto, no sé por qué.

Cada vez que tengo una temporada fuerte de trabajo, aquello que yo llamo “picos de esclavitud”, tengo los chorros de adrenalina corriendo por la venas haciéndome sentir intensamente viva.

Pero al terminar ese ritmo, al volver a mi espacio y tener días tranquilos, no puedo evitar sentirme aburrida, perezosa y más aún… deprimida.

Sí, ya sé, no hay quien me entienda.... Pero realmente quisiera saber qué maldita hormona se me pone triste cuando debería estar contenta descansando…

En fin… mejor no analizarlo mucho. Sigo escuchando canciones tristes....

No hay comentarios: