Aunque nunca escuchas ni entiendes nada que no te convenga, haz un esfuerzo y acepta mi NO por respuesta. No quiero, ni he pensado en la vida liarme contigo otra vez (podría decirle algo más preciso, porque él no quiere liarse, solo quiere sexo) porque ahora vivo en la gloria (o sea… “de puta madre” y ya está).
Perderte de vista ha sido salir ganando, te pongo un ejemplo: Imagínate que escalamos juntos, como lo hacíamos entonces y de pronto te da por cambiar de cuerda, vas y cortas la soga y me despeño. Pero mientras voy cayendo y creo que me voy a matar, en vez de caer, floto. Pues eso, que en vez de estamparme y dejar esparcidos mis sesos en el suelo, caí despacio, afectado por la ley de la liviandad (eso quiere decir que en vez de caer a peso, bajé planeando como un papel).
Ahora vivo como me da la gana, ligera como una mosca. Subo al filo de los acantilados y escalo a mi ritmo cordilleras de vértigo y nada me hace vacilar. Se acabó cargar con tu pesadez, me siento más cómoda y segura desde que no arrastro el peso de tu barriga. Ni loca volvería a cargar contigo, pesas demasiado y eres imposible de sostener. Tú te largaste con el pedazo de ladrillo ese mustio de tía que encaja tan bien a tus cortas entendederas, pues bueno, mejor. Ahora sin ti puedo acceder a las más altas cimas de la sensualidad (¿?? ¿no queda raro eso?). Mejor imposible.
Así que gracias por nada, chico. Ahora soy feliz y, aunque nada bueno te deseo, agradezco que te llevaras contigo la pesada carga que compartíamos: tu barriga cervecera y tú aburrida personalidad.
Pasa de mí. Rocio.
1 comentario:
Pues si, porque soportar una barriga cervecera es anti TODO....
Kiss.
Diana
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