02 octubre 2010

Recordar


Algunas veces han pasado semanas, otras meses y creo que incluso una vez pasé un año sin saber nada de él.
Nos conocimos haciendo gimnasia hace ya como 9 años, y aunque desde aquel momento, él me demostró su interes por mí, yo sin embargo (aunque lo intente un tiempo) decidí que no podia esforzarme más, que mis ganas de verle no se podian comparar a las suyas, y que ni siquiera me esforzaba por complacerle, ni por hacerle feliz.

El tenía todo lo que una chica puede desear: no es excesivamente atractivo para mi gusto (aunque tenia una amiga, la cual me confesó tiempo después que a ella le encantaba), pero es resultón, es empresario y digamos que funciona bastante bien y no tiene problemas para llegar a fin de mes, es maduro ( o al menos así lo recuerdo porque por aquel entonces yo tenia 18 años y el 29), tiene no solo detalles nateriales, sino detalles morales que le hacen más valioso aún, tiene sentido del humor, ha estado a mi lado en el peor momento de mi vida que pasó hace ya 7 años, ha sabido disfrazar mis dias malos...la verdad es que lo tenia todo...

Y hoy una vez más, despues de 10 meses más o menos (o quizás más vete tú a saber) vuelve a dar señales de vida, una carta en el buzón breve pero donde sigue dejandome claro que no me ha olvidado. El sabe totalmente mis sentimientos y que no tiene nada que hacer, pero me halaga bastante sentir que para alguien he sido ese amor que todos hemos tenido, tenemos y que tanto duele, y que aunque pasen los años, los meses y aunque jamas vuelvas a verlo (como en nuestro caso), su recuerdo viene a tu cabeza en muchos momentos..

A menudo, preferimos no recordar. Procuramos no abrir esa cajita de Pandora que guarda celosamente todos nuestros males y miserias, y que se abre de forma intermitente. Seguimos adelante sin pensar demasiado en lo que ya fue, por aquello de ser fuertes, de no anclarse en un pasado cruel y de vivir que “son dos días”.

Pero no siempre ocurre esto. Lo haría si fuésemos máquinas programadas para olvidar, lo cuál podría ser, cuánto menos, práctico en ocasiones, pero no.
El caso es que a veces ocurre lo contrario.
De repente nos da por abrir los archivos “añejos, gran reserva” de la memoria, y es entonces cuando nos acordamos de aquella persona, de aquella tarde de primeros de junio, de “aquella etapa de mi vida”, “de lo felices que fuimos aquel verano”… y cualquier tiempo pasado parece mejor...
La nostalgia está servida. A continuación, como si de una alarma cortafuegos se tratase, la mente cierra el archivo y te aconseja que sigas con tu vida…ya que ahora es bien distinta. Quizá más rancia, o eso te parece a ti.

Es curioso...el piensa en mí, pero yo pienso en otro...

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