
No entiendo nada…
Yo sé que él piensa en mí, sé que tiene un espacio en su corazón reservado para mi voz y mis pensamientos.
Él sabe perfectamente que ofrezco mi reino por conocer el sabor de sus labios, por descansar con él un domingo enredados en un abrazo…
Pero Creo que esta “relación” está destinada a ser un intercambio de retos de inteligencia que no van a ninguna parte.
Valoro mucho a alguien de mente rápida y que sea una contraparte digna, pero esta competencia por ver quién resiste más al otro, este proceso de espionaje, de lectura de códigos, de miradas por descifrar, me tienen sencillamente exhausta.
No puede haber algo hermoso donde no hay una tranquilidad para acercarse y poco a poco ir entrando en confianza.?No puedo dar el beso maravilloso que tengo en mi cabeza si presiento que alguien se está riendo del otro lado.
Y sin embargo, hay todavía algo que nos une: palabras.
Quizás seamos un poco como Sandra Bullock y Keanu Reeves en La Casa del Lago: dos personas que se enamoran a través de cartas pero que viven en tiempos distintos y jamás estarán juntos.
Pero entonces me pregunto: ¿Será este siempre un amor de letras? ¿Una pasión de mirarse desde lejos y jamás tocarse? ¿Un juego de hablarse en el dialecto “No me importas” y nunca decirse te quiero…?
Y sigue la contradicción, porque a pesar de querer ir más allá, yo misma sigo utilizando palabras escritas para decir lo que pienso. Y se que tu en el fondo tambien te comes la cabeza conmigo...
Como siempre, mi blog es más valiente…y ese Duque que espero nunca llega.












