Reconozco, asustada, que podría ponerle hoy a la vida tu nombre.
Lo reconozco con el mismo miedo del que reconoce como suyo el nombre del asesino, bajo una cruel guillotina. Y no se arrepiente, y no tiene una última voluntad. Aunque entre la última palabra y el punto y final exista el deseo de no ser muerto por eso. Aunque todos le miren. Unos con asco, otros con rabia, algunos con pena. Y él mientras sonríe. Nunca deja de sonreír.
Reconozco, asustada, que en este combate deseo tocar y ser tocada. Reconozco, asustada, que adoro tu cabeza sin principios y sin finales. Reconozco, asustada, que me encanta que creas que soy la mas lista del mundo.
Reconozco, asustada, que me encanta tenerte frente a frente.
Lo reconozco con el mismo deseo soplado de la misma flor, con el que deseo todos las primaveras poder sonreírte. Lo reconozco como sólo se le sonríe a lo más bonito de la vida. Lo reconozco con la sonrísa con la que sólo le sabe sonreír aquel condenado a la misma muerte.
Pero ya me lo dijo mi hooscopo; de otro modo tb esixte el paraiso y aunq este no sea el que me conviene, reconozco, asustada, que hoy por hoy es el que quiero sentir.











