
Ester ha tenido un anhelo encerrado en su corazón durante los últimos tres años… en su cabeza se ha paseado un príncipe azul que llega por fin y le dice que está dispuesto a quedarse.Este deseo ha estado guardadito desde hace tiempo, esperando ver la luz… y hace poco, por esas telarañas divertidas del destino, alguien se atrevió a decir una frase que Ester no escuchaba desde la era paleozoica: “¿Quieres ser mi novia?”Shock total. Estupefacta, petrificada, sin habla y sin razón.Ester quiere entregarse sin pensarlo mucho… pero contradictoriamente, se da cuenta de que cuatro años de soledad han cambiado sus hábitos y su manera de sentir.Se da cuenta de que antes podía sentirse cómoda con los nombres de cariño… pero hoy se siente ridícula. No sabe dejarse decir “mi amor” o “mi princesa” .No se encuentra a sí misma asistiendo a una fiesta como “la novia de…” y no está segura de poder dejarse abrazar en público.No recuerda que un hombre le cediera su abrigo si tenía frío o le diera un beso en la frente para “curarle” la alergia.Durante estos cuatro años, Ester se ha acostumbrado a los amores rápidos, a los que se conforman con una noche de pasión y no les interesa profundizar. Se ha habituado tanto a eso que ahora un amor pausado la confunde, la hace sentirse perdida.No recuerda que también hay corazones dispuestos a vivir el fuego lento, dispuestos a esperar, a explorar primero por dentro…Ester ha visto volver las promesas de amor que se había imaginado… pero aun no logra creer en ninguna. Antes estaba esperando encontrar una nueva ilusión para gritarla al mundo… y hoy que la ha encontrado prefiere callársela, temiendo que se desvanezca.Ester quiere confiar, quiere cerrar los ojos y abrir los brazos sin reparos, pero aún le hace falta abandonarse un poco e iniciar un proceso de limpieza interna.Afortunadamente, ese príncipe que llegó a su vida parecer estar hecho de paciencia. Con cada pequeño beso, con cada palabra dulce le está haciendo recordar, pasito a pasito, cómo se siente ser novia de nuevo…
1 comentario:
Ser pareja, ligar, enamorar, romper el hielo... son cosas que nunca se olvidan, porque nunca se tienen.
surgen, se dejan correr con la pasión, se unen a la fuerza de los instintos y todo lo demás viene solo. siempre creí en la necesidad de dejarnos en manos de nosotros mismos y de nuestros sentimientos...
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