
Quizá, fuese algo intuido, avisado, como la noche anuncia el rocío de la mañana.
Como avisan los pájaros de los cambios de estaciones.
Ella robaba tiempo y vida a la vida.
Él buscaba historias que llenaran los vacíos.
Ella peleaba contra el mundo que no supo darle sitio.
Él luchaba contra el viento y la marea.
Ella seducía, una a una, a las estrellas.
Y, como no podía ser de otro modo, se encontraron.
Y, como no podía ser de otro modo, se gustaron tanto que el mismo cielo se estremeció de celos.
Y (cómo no) también se hicieron daño, por ese extraño sentimiento que nació sin querer.
Y... se separaron, por supuesto.
Se separaron porque él amarraba sus anclas, mientras ella hinchaba las velas para seguir navegando hacia ninguna parte.
2 comentarios:
Lo tipico. Uno quiere quedarse, otro irse. Dos personas que quieren lo mismo, pero de formas diferentes.
Un saludete
Jope Rocio, creo q aun no llego a ver el alcance de tu historia de amor, y mira q llevo como 2 meses leyéndote.
Paradojas, unos lloran por el amor perdido y otros se lamentan xq no encuentran sikiera el pokito cariño q buscan. Asco de vida.
Mejor poner buena cara, ser optimista y tirar p'alante.
Un beso!!
PD: debes ser la única persona q nunca vio Heidi, jajaja.
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